La certificación es solo el comienzo. ¿Qué aporta realmente al inquilino un edificio bien diseñado?

La certificación medioambiental de edificios se ha convertido en una parte importante del mercado inmobiliario industrial. Sin embargo, el certificado en sí es solo el resultado visible. Lo que realmente importa es el enfoque que hay detrás: las tecnologías y los materiales empleados, la calidad del diseño y de la construcción, y los criterios medioambientales incorporados a lo largo de todo el proceso de desarrollo. 

La certificación es solo el comienzo. ¿Qué aporta realmente al inquilino un edificio bien diseñado?

Son esas soluciones las que determinan el valor práctico de un edificio. Ayudan a controlar los consumos de energía y agua, hacen más previsibles los costes, facilitan el reporting de sostenibilidad y mejoran las condiciones de trabajo. Por eso, en Accolade entendemos la certificación como un punto de partida, no como un fin. El certificado marca la dirección; el valor real de un edificio procede de soluciones que demuestran su eficacia en la práctica. 

¿Qué confirma un certificado? 

BREEAM es uno de los sistemas más reconocidos para evaluar edificios en términos de impacto ambiental, eficiencia energética y calidad de uso. Lo aplicamos en la mayoría de nuestras nuevas inversiones y, desde 2020, todos los nuevos proyectos certificados con BREEAM aspiran como mínimo a la calificación Excellent. En determinados mercados utilizamos también sistemas de certificación locales, como DGNB en Alemania, que evalúa el edificio a lo largo de todo su ciclo de vida. 

La certificación abarca aspectos como el consumo de energía y agua, los materiales, el confort de los usuarios, la accesibilidad en transporte, el impacto del edificio en su entorno y la forma en que se gestiona el inmueble. 

Para el inquilino, es una información útil: confirma que el edificio ha sido evaluado conforme a un estándar reconocido. Pero el nivel de certificación por sí solo no lo dice todo. Dos edificios con una calificación similar pueden diferir notablemente en las soluciones concretas que incorporan, y esas diferencias acaban influyendo en los costes, el confort y la fluidez de la operativa diaria. 

¿Qué beneficios reales obtiene el inquilino? 

El mayor valor de un edificio bien diseñado se aprecia cuando los estándares técnicos se traducen en el día a día del negocio. 

Mejores datos para el reporting ESG 

Cada vez más empresas reportan datos medioambientales y responden a preguntas de clientes, socios comerciales o inversores sobre la infraestructura que utilizan. La certificación del edificio puede servir de base para informes ESG, cuestionarios de clientes, documentación de licitaciones y comunicación corporativa. 

Los datos operativos son aún más importantes: el consumo de energía, agua y otros suministros. En los nuevos desarrollos instalamos submedición inteligente y realizamos análisis del ciclo de vida completo de los edificios, y actualmente estamos implantando la medición inteligente en toda la cartera existente. 

Mayor control sobre los costes operativos 

Un edificio con un buen sistema de medición ofrece a los inquilinos una visión más clara de sus consumos. Así resulta más fácil detectar anomalías, analizar costes e identificar áreas en las que optimizar el consumo y la operativa. 

Las soluciones técnicas concretas también cuentan. Una membrana de cubierta de alta reflectancia refleja la mayor parte de la radiación solar y reduce de forma significativa la ganancia de calor en la cubierta frente a las membranas oscuras, lo que favorece las zonas refrigeradas y mejora el confort en verano. En la práctica, esto se traduce en unos costes operativos más previsibles y una mejor base para hablar de mejoras. 

La hermeticidad es otra vía para reducir costes. Las fugas de aire suponen pérdidas de calor incontroladas, por lo que verificamos la calidad de la construcción mediante ensayos de estanqueidad al aire (BlowerDoor). Estos ensayos miden cuánto aire se escapa y permiten detectar puntos débiles antes de la entrega: cuanto más hermética es la envolvente, menor es la factura de calefacción y refrigeración. 

 

 

Confort y mejores condiciones para los empleados 

El estándar del edificio influye directamente en la experiencia diaria de los empleados. No solo cuenta la nave o el espacio de almacenaje, sino también el entorno, la accesibilidad, el transporte público, la infraestructura ciclista, los cargadores para vehículos eléctricos y las zonas de descanso.  

Para las empresas que compiten por el talento en el sector logístico, la calidad del entorno de trabajo es un factor cada vez más relevante para el negocio. 

Mayor credibilidad ante clientes y socios 

En muchos sectores, los factores medioambientales forman ya parte de la evaluación de proveedores y socios comerciales. Un inmueble certificado ofrece al inquilino información verificada y evaluada de forma independiente sobre el edificio en el que opera. Esa información puede resultar útil en licitaciones, conversaciones con clientes, la comunicación con la sede central del grupo o las relaciones con entidades financieras. 

 

¿Qué conviene comprobar? 

Al elegir o evaluar un edificio, conviene preguntar no solo por el certificado, sino también por las soluciones que hay detrás. Para los inquilinos, las preguntas clave son: 

  • si el edificio cuenta con un sistema de medición de suministros, 

  • qué datos pueden compartirse con el inquilino, 

  • qué soluciones favorecen la eficiencia energética, 

  • si la calidad de la construcción se ha verificado de forma independiente, 

  • qué soluciones mejoran el confort de los empleados, 

  • si existe margen para seguir optimizando el edificio durante el arrendamiento. 

Esto es importante porque con la certificación no termina el trabajo en un edificio. En los inmuebles existentes, lo decisivo es que el propietario revise periódicamente las opciones para mejorarlos y adaptarlos a las necesidades cambiantes de los inquilinos. 

Nuestro enfoque en Accolade 

En Accolade analizamos la certificación desde la perspectiva de un propietario a largo plazo. A agosto de 2026, gestionamos 68 parques y 141 edificios industriales con una superficie total de 3,9 millones de m², ocupados por 218 inquilinos. Fijamos el estándar que esperamos de cada edificio: definimos los requisitos técnicos y el resultado objetivo y, después, verificamos de forma sistemática que se cumplen. 

Para ello nos apoyamos en el White Book, nuestro estándar técnico interno. En él recogemos las soluciones que consideramos valiosas y que exigimos con independencia de los umbrales mínimos de certificación, en ámbitos como la eficiencia energética, la calidad constructiva, la monitorización de los parámetros del edificio, la gestión de recursos y el confort de los usuarios. 

La regeneración de brownfields también forma parte de nuestro enfoque: los suelos industriales recuperados representan aproximadamente el 30 % de la cartera de Accolade, unos 1,1 millones de m². En la práctica, esto significa que el certificado es para nosotros un punto de referencia, no el final del proceso. Lo que más importa es que las soluciones implantadas aporten un valor real al inquilino: en costes, datos, confort laboral y calidad del edificio a largo plazo. 

El certificado como herramienta, no como objetivo 

El mercado inmobiliario industrial está madurando. Muchas soluciones que hace unos años distinguían a los edificios certificados son hoy estándar en las instalaciones modernas. Por eso, cada vez importa más no solo si un edificio está certificado, sino qué soluciones concretas se han implantado y cómo funcionan en el día a día. 

Para el inquilino, un edificio bien diseñado facilita el control de costes, la comunicación con los clientes y el reporting ESG, además de ofrecer un entorno de trabajo más confortable. 

El certificado marca la dirección. Pero el valor real de un edificio procede de las soluciones que definen, día a día, cómo funciona el negocio. 

¿Quiere hablar sobre mejoras en su edificio? 

Si desea analizar opciones para optimizar o mejorar su parque o edificio, póngase en contacto con su equipo local de Accolade: guillermo.sanchez@accolade.eu